Cromoterapia: el verde, color de la primavera

La cromoterapia, o terapia del color, versa sobre la influencia de los colores en el cuerpo y la mente del ser humano para utilizarlos con finalidades curativas. Esta relación entre los colores y la salud se estudia desde la antigüedad. Sin embargo, sólo en fechas recientes la ciencia ha aceptado que los colores estimulan el sistema nervioso, el metabolismo y la producción de hormonas. Actualmente, la cromoterapia está de moda, quizá como resultado de la búsqueda de las raíces individuales de aquellos que quieren estar en armonía con los elementos naturales. Hoy en día muchos terapeutas, mediante la cromoterapia, se dedican a indicar qué color necesita cada uno para vencer el cansancio o recuperarse más rápidamente, o a aconsejar de qué colores debemos pintar las estancias del hogar para sentirnos más a gusto.
La medicina tradicional china asocia cada órgano con un color. La preferencia o el rechazo de un tono determinado puede obedecer a la existencia de un problema de salud. Por ejemplo, una persona que tiende a usar ropa de color verde o, por el contrario, la rechaza, puede tener tendencia a sufrir afecciones hepáticas leves.

El color verde, asociado con la primavera, se relaciona en medicina tradicional china con el hígado y la vesícula biliar. La cromoterapia consiste en dirigir la luz hacia una parte del cuerpo con el fin de curar esa zona concreta. En su aspecto positivo, este color indica armonía y estabilidad, temperamento sereno e inteligencia. Las personas que prefieren este color son equilibradas, con buen humor, compasivas y comprensivas. Por el contrario, cuando la energía de este color está bloqueada se produce aislamiento emocional, pérdida de autoestima, complejo de inferioridad y una inercia inoperante que nos puede conducir a la melancolía.

La terapia con el color verde actúa sobre las palpitaciones, los problemas cardíacos, la depresión, la vista cansada y las cefaleas. Proporciona armonía y empatía, incrementa la sensación de paz y hace que tengamos un ánimos más conciliador. Reduce el estrés y aporta al cuerpo y al alma nuevas energías.

Pedro y el hilo mágico

Pedro era un niño muy vivaracho. Todos le querían: su familia, sus amigos y sus maestros. Pero tenía una debilidad. - ¿Cual?


Era incapaz de vivir el momento. No había aprendido a disfrutar el proceso de la vida. Cuando estaba en el colegio, soñaba con estar jugando fuera. Cuando estaba jugando soñaba con las vacaciones de verano. Pedro estaba todo el día soñando, sin tomarse el tiempo de saborear los momentos especiales de su vida cotidiana. Una mañana, Pedro estaba caminando por un bosque cercano a su casa. Al rato, decidió sentarse a descansar en un trecho de hierba y al final se quedó dormido. Tras unos minutos de sueño profundo, oyó a alguien gritar su nombre con voz aguda. Al abrir los ojos, se sorprendió de ver una mujer de pie a su lado. Debía de tener unos cien años y sus cabellos blancos como la nieve caían sobre su espalda como una apelmazada manta de lana. En la arrugada mano de la mujer había una pequeña pelota mágica con un agujero en su centro, y del agujero colgaba un largo hilo de oro.


La anciana le dijo: "Pedro, este es el hilo de tu vida. Si tiras un poco de él, una hora pasará en cuestión de segundos. Y si tiras con todas tus fuerzas, pasarán meses o incluso años en cuestión de días" Pedro estaba muy excitado por este descubrimiento. "¿Podría quedarme la pelota?", preguntó. La anciana se la entregó.


Al día siguiente, en clase, Pedro se sentía inquieto y aburrido. De pronto recordó su nuevo juguete. Al tirar un poco del hilo dorado, se encontró en su casa jugando en el jardín. Consciente del poder del hilo mágico, se cansó enseguida de ser un colegial y quiso ser adolescente, pensando en la excitación que esa fase de su vida podía traer consigo. Así que tiró una vez más del hilo dorado.


De pronto, ya era un adolescente y tenía una bonita amiga llamada Elisa. Pero Pedro no estaba contento. No había aprendido a disfrutar el presente y a explorar las maravillas de cada etapa de su vida. Así que sacó la pelota y volvió a tirar del hilo, y muchos años pasaron en un solo instante. Ahora se vio transformado en un hombre adulto. Elisa era su esposa y Pedro estaba rodeado de hijos. Pero Pedro reparó en otra cosa. Su pelo, antes negro como el carbón, había empezado a encanecer. Y su madre, a la que tanto quería, se había vuelto vieja y frágil. Pero el seguía sin poder vivir el momento. De modo que una vez más, tiró del hilo mágico y esperó a que se produjeran cambios.


Pedro comprobó que ahora tenía 90 años. Su mata de pelo negro se había vuelto blanca y su bella esposa, vieja también, había muerto unos años atrás. Sus hijos se habían hecho mayores y habían iniciado sus propias vidas lejos de casa. Por primera vez en su vida, Pedro comprendió que no había sabido disfrutar de las maravillas de la vida. Había pasado por la vida a toda prisa, sin pararse a ver todo lo bueno que había en el camino.


Pedro se puso muy triste y decidió ir al bosque donde solía pasear de muchacho para aclarar sus ideas y templar su espíritu. Al adentrarse en el bosque, advirtió que los arbolitos de su niñez se habían convertido en robles imponentes. El bosque mismo era ahora un paraíso natural. Se tumbó en un trecho de hierba y se durmió profundamente. Al cabo de un minuto, oyó una voz que le llamaba. Alzó los ojos y vio que se trataba nada menos que de la anciana qu muchos años atrás le había regalado el hilo mágico. "¿Has disfrutado de mi regalo?", preguntó ella. Pedro no vaciló al responder: "Al principio fue divertido pero ahora odio esa pelota. La vida me ha pasado sin que me enterase, sin poder disfrutarla.Claro que habría habido momentos tristes y momentos estupendos, pero no he tenido oportunidad de experimentar ninguno de los dos. Me siento vacío por dentro. Me he perdido el don de la vida. "Eres un desagradecido, pero igualmente te concederé un último deseo", dijo la anciana. Pedro pensó unos instantes y luego respondió: "Quisiera volver a ser un niño y vivir otra vez la vida". Dicho esto se quedó otra vez dormido.

"Pedro volvió a oír una voz que le llamaba y abrió los ojos. ¿Quien podrá ser ahora?, se preguntó. Cual no sería su sorpresa cuando vio a su madre de pie a su lado. Tenía un aspecto juvenil, saludable y radiante. Pedro comprendió que la extraña mujer del bosque le había concedido el deseo de volver a su niñez. Ni que decir tiene que Pedro saltó de la cama al momento y empezó a vivir la vida tal como había esperado. Conoció muchos momentos buenos, muchas alegrías y triunfos, pero todo empezó cuando tomó la decisión de no sacrificar el presente por el futuro y empezar a vivir en el ahora.



Fragmento tomado de "El monje que vendió su Ferrari" Robin S. Sharma

Los optimistas viven más años

Una revisión de 160 estudios lo confirma.

La opinión popular de que el estado positivo favorece la salud y la larga vida ha sido confirmado por la ciencia. Una revisión rigurosa de más de 160 estudios que abordaron la conexión entre actitudes positivas, salud y longevidad ha hallado pruebas claras y convincentes de que las personas más felices tienden a disfrutar de más salud y vivir más.
Los autores del estudio sacaron además otras conclusiones como que el efecto positivo del optimismo sobre la longevidad es mayor que el impacto negativo de la obesidad. Es decir, que más vale ser obeso y feliz que delgado y amargado.
Ed Diener, profesor de Psicología en la universidad de Illinois, que dirigió el estudio, ha afirmado que "la gran mayoría de las investigaciones apoyaban la conclusión de que la felicidad está asociada con la salud y la longevidad".
El estrés altera la producción de hormonas y en consecuencia baja las defensas y aumenta la vulnerabilidad a las enfermedades cardíacas.

El poder vitamínico de los germinados

Las semillas atesoran todos los nutrientes que la planta necesita para crecer, pero al germinarlas, esos nutrientes cobran un vigor inusitado. Esto sucede porque, al humedecerlas y abrirse la cáscara, las enzimas se activan en contacto con el agua y el oxígeno. Algunos nutrientes, como los hidratos de carbono y las proteínas, se descomponen y se vuelven más fáciles de asimilar.

Otros, como las vitaminas, se multiplican. Además se activa la clorofila, un antioxidante. Por todo ello, los germinados no sólo resultan digestivos y nutritivos, sino que ayudan a regenerar la flora intestinal. Si bien los más típicos son los de alfalfa, soja verde y mostaza, se puede germinar casi cualquier semilla.
Para disfrutarlos bien frescos, con su poder nutritivo en plena expansión, lo mejor es germinar las semillas en casa. Cereales y legumbres requieren más remojo, y las legumbres se pueden escaldar una vez germinadas.


Además de enriquecer ensaladas y bocadillos, quedan muy decorativos en cremas y sopas.

Cómo tender puentes en las relaciones

Las relaciones conllevan cierto riesgo, dado que siempre pueden decepcionarnos. Sin embargo, escoger el camino contrario, protegerse y cerrarse a la posibilidad de compartir, conlleva a la larga a un sufrimiento mayor.

Reconocer las zonas sensibles. Cada persona lleva a sus espaldas experiencias de rechazo. Son sus heridas emocionales. Cuando una situación actual toca en una herida antigua, se puede reaccionar con la carga emocional del pasado o interpretarla fácilmente como una amenaza. Es importante reconocer ante qué situaciones somos especialmente sensibles y entenderlo en relación con la propia historia vital, para no quedar a merced de nuestras emociones y reaccionar desmesuradamente.
Equilibrar la visión. Cualquier crítica o situación puede interpretarse equivocadamente como un rechazo se alguien se lo toma a nivel personal. Quienes todavía tienen heridas abiertas con facilidad se sienten atacados. Es necesario ganar perspectiva en la situación, intentar verla desde diferentes ángulos, para equilibrar la visión.
El placer de mostrarse.  Quien teme al rechazo, teme mostrarse, por miedo a hacer el ridículo, a ser inoportuno o hacer algo incorrecto, a fallar… Sin embargo, también puede descubrir el placer que conlleva expresarse con libertad, sin necesidad de fingir ni juzgar continuamente sus acciones. Se trata de superar la inhibición y dejarse llevar por la espontaneidad, utilizando el medio de expresión que más apetezca en cada momento.
Tomar distancia. A veces somos el objeto de la rabia o la decepción de otras personas. En estas situaciones es importante tomar distancia y reconocer que aunque el malestar se descargue contra nosotros, puede resultar desproporcionado y poco tiene que ver con nuestra persona.
Enfrentarse a la frustración. El mejor modo de superar el rechazo es dar pasos adelante en situaciones en las que uno puede sentirse rechazado. Atreverse a hablar con esa persona que nos interesa, expresar nuestros sentimientos, pedir alguna cosa que se necesita… El mayor triunfo es haberlo intentado atravesando el miedo sea cual sea el resultado.
Expresarse como diferente. Otro reto es expresar opiniones diferentes a las habituales, atreverse a hacer algo distinto si realmente nos gusta, aunque en el fondo no sea diferente a lo que realizan otras personas de nuestro alrededor. Aceptando su propia diferencia, cada ser humano consolida su individualidad.
Cerrar las heridas del pasado. Igualmente es importante reconocer qué heridas todavía no están cerradas y siguen doliendo. Uno puede plantearse realizar un trabajo psicológico para comprenderlas y elaborarlas pues de lo contrario pueden repercutir en sus sucesivas relaciones.

¿Qué sabor te atrae?

La medicina tradicional china ha hallado una correspondencia entre la preferencia o el rechazo por un sabor y la vitalidad del órgano corporal con que se relaciona. Los alimentos influyen en el estado general del organismo, pues mueven la energía en distintas direcciones, según sus cualidades (yin o yang) y su sabor. Se aconseja que en las comidas estén presentes todos los sabores, evitando los excesos de algunos de ellos y prefiriendo los de sabor más neutro (como los cereales).

El sabor amargo estimula el corazón y el intestino delgado y su exceso debilita al pulmón y al intestino grueso. Se relaciona con la alegría y el amor. Una de las causas de la ansiedad y el insomnio puede ser la insuficiencia de energía yin en el corazón, y para tonificarlo se recomienda tomar frutas y verduras, evitando los alimentos que produzcan calor, como el café o el alcohol.

El sabor dulce beneficia al bazo y al estómago, y su apetencia se asocia con la preocupación. Si el bazo está débil puede ser debido a una insuficiencia de sangre que repercute en el corazón o el hígado, lo que produciría ansiedad o depresión. En ese caso habría que tomar alimentos de sabor dulce moderado: manzana, trigo, arroz, legumbres, nueces… Su exceso afecta al riñón.

El sabor picante tonifica el pulmón y el intestino grueso, y se relaciona con la tristeza. Su abuso repercute en el hígado. Para compensar un estado melancólico son útiles la guindilla, la nuez moscada, la mostaza, el pimiento verde, el nabo, el berro, el vino, el ajo y algunas hierbas aromáticas (menta, romero, tomillo). Pero en dosis moderadas para no obtener los efectos contrarios.

El sabor salado estimula al riñón y a la vejiga y su exceso puede afectar al corazón. Algunos miedos pueden tener su origen en una insuficiencia de riñón, que habría que tonificar con una alimentación rica en cereales y legumbres, lo que a su vez favorece la fuerza de voluntad. También se consideran salados el mijo, la cebada, el jamón, pato, cerdo, sardinas, algas y marisco.

El sabor ácido beneficia al hígado y la vesícula. Su abuso incide sobre el bazo y el estómago. Si una persona es muy irascible puede ser porque tiene un exceso de "fuego" en los citados órganos, y deberá comer alimentos ácidos de naturaleza fresca, como los cítricos y las peras, que dirigirán su acción refrescante sobre el hígado, tonificarán la energía yin y aliviarán su tendencia a la cólera.

La salud del emprendedor y cómo el coaching ayuda

El poder de la mente sobre el cuerpo es tremendo, y cada vez se compruebacon mayor solidez el control que nuestra mente ejerce sobre nuestra salud. ¿Cuantas veces has enfermado al llegar el fin de semana tras una semana de mucho trabajo y presión? ¿qué ocurre? ¿hay más virus en fin de semana que en días de diario?

Evidentemente no, es la consecuencia de cómo nuestra mente permite o no permite a nuestro cuerpo llegar a enfermar o esperar a enfermar. Se que puede sonar tremendo, evidentemente no es así en todas las enfermedades ni todos los casos. Hay enfermedades que pueden ser la consecuencia de años de incubación, pero en otras más leves sí que podemos verificar esto que menciono. Y como siempre digo,no creas lo que digo, compruébalo con tu propia experiencia, con tu propia vivencia.

La mente tiene la capacidad de crear en nuestro cuerpo realidades que no existen, como sin ir más lejos el embarazo psicológico, como generar fiebre a causa del estrés, o el famoso efecto placebo. Crees que algo te quitará el dolor y sientes que te duele menos. ¿Puedes curar enfermedades con la mente? nadie que yo conozca ha podido demostrar científicamente nada ni a favor ni en contra, lo que sí que se ha podido comprobar es que podemos predisponer al cuerpo a una cura más rápida. De echo en muchos hospitales ofrecen coaching como un medio para preparar al cliente a tratamientos y a un mayor bienestar.
Y entonces ¿qué podemos hacer? Pensar distinto, en consecuencia sentiremos distinto, y actuaremos distinto. Nuestro cuerpo también lo hará. Cambiemos nuestro código interno, nuestro dialogo interior y provocaremos cambios en nosotros. No es cosa de un día, aunque si que con pequeños cambios diarios podremos alcanzar grandes cambios en nuestra vida, en nuestra salud. Realiza estos cambios de lenguaje desde lo más profundo de ti, hasta que todo tu cuerpo sienta lo que tu lenguaje expresa. No funciona con pensamientos superficiales que en realidad no crees, solo con aquellos que crees con absoluta certeza. Sólo con esos. Tienes el poder de mejorar tu salud, de mejorar tu calidad de vida, ¿a qué estas esperando? ¡Comienza hoy!

Extraido de “Desde la Trinchera”